viernes, 29 de noviembre de 2019

El día de su sesenta cumpleaños

De alguna forma ella sigue con nosotros por lo que no está de más seguir felicitándola por su cumpleaños.
El día 25 de noviembre de 2019 ha cumplido sesenta años; hace cuatro que nos dejó y es muy difícil olvidarle.
Ese día le pedí un favor especial: llevaba tiempo con unos temas de contabilidad del Centro Tierra Santa pendientes y, especialmente uno, me estaba costando mucho; había intentado darle una solución varias veces y no lo había conseguido. 
Lo voy a describir para los que entiendan contabilidad; se trata de un anticipo mediante trasnferencia que hacemos a una empresa, Cibeles (41002), agente comercial de Correos, para que realice el franqueo de los envíos a través de Correos (41001) de las revista que editamos (Correos cobra los franqueos en el momento y si no se pagan no se envían); por otra parte, Cibeles, realiza la Manipulación de las revistas, así se llama al ensobrado en plástico y retractilado de los paquetes con una o más revistas, a la introducción de la etiqueta con la dirección y al franqueo y a la preparación de los paquetes para su entrega en Correos. 
Cuando se realiza el envío, Cibeles nos hace llegar en un mismo documento dos facturas, una de Correos, por los envíos, y otra la suya propia por la manipulación. En este caso la contabilización es fácil: De 6291. Gasto de correos a 41001. Proveedor Correos y De 6071. Gasto de manipulación de los envíos a 41002. Proveedor Cibeles. Sin embargo, no me resultaba tan fácil la contabilización de los otros dos hechos económicos: la realización del anticipo; y aquí es donde lo tuve claro la misma noche del cumpleaños de Puy mientras estaba trabajando sobre ello (y lo tuve claro con una lógica difusa que luego, una vez hecho, se me fue aclarando; lo que tradicionalmente se podría considerar una revelación: algo que está en ti mismo, que tú mismo haces, pero que no vislumbras toda la realidad que contiene) al contabilizarlo de esta manera: De 4170. Anticipo a proveedores a 5721. Pago desde la cuenta bancaria mediante transferencia. Este fue el movimiento intermedio que me permitió luego contabilizar la parte del pago que corresponde a Correos (De 41001 a 4170) y la parte que corresponde a Cibeles (De 41002 a 4170), tomando 4170 como si fuera una cuenta bancaria. Esto, además, me permite saber la cantidad que debo o que me debe Cibeles sin más que ver el saldo de la cuenta 4170.
Pues bien, esto que para el que sepa contabilidad será incluso motivo de risa, para mi, primerizo en las lides contables, supuso una solución y una alegría grande. Incluso, ahora, siguiendo con lo difuso de aquél momento de la solución y lo claro que se manifiesta ahora, veo que, puesto que el anticipo es solo para Correos uno podría pensar que sería mejor solución que los movimientos contables de la cuenta 4170 procedieran solo de 41001 y no de 41002, pero como el anticipo, aunque es para Correos, se lo hacemos a Cibeles, no hay ninguna solución mejor.
En fin, que el hecho de que la solución viniera en la noche del cumpleaños de Puy, no sin esfuerzo porque pasaban ya de las doce de la noche y estaba bastante agobiado y que en la semana siguiente al cumpleaños, esto lo añado ahora, puede resolver con agilidad todos los demás temas que tenía retrasados en la gestión del Centro Tierra Santa aportando a mi vida gran tranquilidad de espíritu lo atribuyo a la intercesión de Puy y entiendo una vez más (como no es evidente, todas las veces que se actualice este conocimiento serán insuficientes) que las relaciones de amor, y ésta es una, la mía con Puy, continúan más allá de la muerte y permanecen para siempre.
Y no solo se ha tratado de asuntos profesionales, sino que también, una vez más, he vuelto a tener certeza de la necesidad de la oración y de la relación íntima con Dios para mantener la vida de fe que, si no, se convierte en algo poco más allá de una percepción intelectual o sentimental o las dos cosas, sin gran trascendencia para la propia vida y para la vida de los demás por medio de la caridad. Y esto fue mediado por una buena confesión que, qué le vamos a hacer, aunque uno quiera ignorarla es siempre mi camino.

viernes, 16 de agosto de 2019

Puy es una excelente intercesora.
Acudo a ella de vez en cuando para encomendarle asuntos, normalmente perentorios, que tengo que solucionar en el momento.
Me parece que es justo que los recoja aquí; es una forma práctica de agradecimiento y de dejar escrito aquello que mi mala memoria no podría conservar con la lozanía del momento en que ocurre.
De hecho, antes que este que cuento ahora ha habido muchos que se han ido de mi memoria, pero que han dejado un poso de agradecimiento en mi corazón.
Hoy, 16 de agosto, he acudido a Puy en un momento de confusión. Estaba, como tantas otras veces, un poco torcido con Inma, ella estaba muy preocupada porque el perro al que ayudó el otro día a atender después de un atropello había ido a parar a la perrera en lugar de volver con su dueño; cuando golpearon la persiana de la Clínica Veterinaria, que no querían atender al indigente dueño del perro porque no podía pagar, llamaron a la Policía Municipal; después atendieron al perro, pero la intervención de los municipales debió terminar en un aviso a la Perrera que envió un equipo para recoger el perro.
Hoy, Inma se había encontrado con el indigente y estaba muy dolido porque le habían dejado sin perro. El caso es que Inma ha llegado a la piscina, donde habíamos quedado, muy triste. Se pone en lo pero, que ya ha visto tantas veces: es verdad que en la Perrera de La Fortuna no sacrifican a ningún perro, pero piensa que no le van a dar el tratamiento adecuado, que no le van a dar antibiótico, y que el perro morirá; y, sobre todo, cree que el perro debería estar con su dueño.
Al final ha hablado con Montse, un ángel de los animales, que le ha asegurado que hablará con la Perrera para que devuelvan el perro a su dueño.
El caso es que yo quería hacerle sentir a Inma que me preocupaba por su preocupación y eso es lo que le he pedido a Puy: que supiera acompañar a Inma en su dolor. Inmediatamente he comenzado a preguntar con facilidad y de forma ágil a Inma por todas las circunstancias relacionadas con el asunto y he notado desde el primer momento que esa era la forma en la que un hombre que ama a una mujer debe comportarse. No, como es mi actitud habitual derivada de que veo a Inma en una posición animalista radical y, en consecuencia, procuro ponerme en otro extremo para equilibrar; en realidad no consigo el equilibrio, sino pasar por una persona poco sensible al dolor de los animales y ese es, quizá, el mayor defecto que Inma ve en mi.
Pues bien, esta tarde no ha sido así; con la ayuda de Dios, movida por la intercesión de Puy, he podido con facilidad involucrarme en lo que a Inma le importaba y eso me ha hecho sentir bien y he notado como a Inma, también.
Gracias, tesoro inmortal, que habitas una morada junto a Jesús. Te quiero.